Oh esquiva musa que juegas con el poeta
¿Cuánto te has querido engrandecer?
Simulando tener alma y silueta
y aún hasta cuerpo de mujer.
Cuántos rendidos no caen
Pensando arrodillarse a tus pies
Para arrancarte tus melodías,
tus versos al amanecer.
Sin saber que es el Santo,
el Verdadero
el Espíritu de aquel
que ingenió la Tierra, que ingenió el cielo
quien sus líneas te quiere ofrecer.
Dora Yaneth Thomas