Amado mío,
Me compraste pero no me posees.
Me creaste pero obligarme no quieres.
Qué respeto, que emotivo y qué dulce mano y nido
Los que me ofreces, amado mío
Para cobijarme del frío.
Y no dispones de tus derechos
Sobre mi vida, o sobre mi andar
A menos claro, que yo te pida
Que me acompañes al caminar.
Qué respeto, qué emotivo y qué suave al proponer
Que te reciba amado mío aquí en mi seno, en todo mi ser.

Dora Yaneth Thomas